
Piedra negra · Luz difusa
Jonas 3C
Memoria
La ventana de la cocina es apaisada y corre a lo largo de toda la mesada: la luz cae sobre la superficie de trabajo y no sobre la espalda de quien cocina. En el living-comedor el ventanal dobla en la esquina y la mesa quedó contra él. Afuera los pinos filtran el sol de la tarde, y al mediodía el voladizo de la losa corta la luz sobre el piso del balcón con un borde limpio. Adentro la luz es pareja; la sombra dura queda del otro lado del vidrio.
Tres ambientes y ninguna circulación perdida: el living-comedor ocupa el ángulo y las dos áreas de descanso se alinean sobre el mismo frente, cada una con su ventana baja. La segunda se resolvió con guardado abierto —estantes y barrales, sin puertas— que trabaja como vestidor y deja el ambiente más largo de lo que es. La instalación sanitaria se dividió en dos piezas completas, una junto al ingreso y otra al fondo. El balcón de 10 m² no es un resto: tiene la parrilla empotrada en su propio volumen y funciona como el cuarto ambiente de la planta.
La mesada es de granito negro veteado y sube contra la pared como un zócalo continuo, sin junta a la vista: es la única pieza oscura del interior y la que ordena la cocina entera. Contra ella, frentes blancos lisos sin tiradores y el anafe embutido a ras. El piso es un porcelanato gris cemento de formato grande que sigue sin cambio hasta el balcón. Afuera la materia cambia: el volumen de la parrilla se revocó en gris oscuro y el hogar se dejó en ladrillo refractario, el único material cálido del conjunto.














